martes, 8 de diciembre de 2009

Estaciones

La niebla se adentraba desde el valle, inundándo cada rincón. el trajín de maletas, personas y aromas conformaban el todo que hoy recuerdo en mi memoria. el andén, como cada martes, se encontraba abarrotado. los trenes entraban y salían en una arquitectura de principios del siglo XX. Por un momento tuve envidia de todo aquel esplendor, de la elegancia de cada recodo, de cada señora, de cada abrigo de piel gastada, de cada luz y de cada mirada. La eterna Baiona.

- he venido aquí cada tarde, ha buscarte a la estación.
- no soy yo quien tiene la palabra de aparecer, son otros los que deciden. ya estoy aquí, y eso es lo que importa.
- al fin, Invierno...

viernes, 20 de noviembre de 2009

Flashes.

Flash, una imagen: un mono bailando en el jardin, días felices, días mejores, días de lluvia bajo las estrellas.
Flash: ella corriendo descalza por el pasillo, volviendo la cabeza y sonriendo como solo ella sabía hacerlo.
Flash: un poeta fuma café en las estanterias de un callejón abandonado.
flash: corres, vuelas, huyes, te alejas de mi. te alejas de todo lo que conociste, de todo por lo que luchaste. aqui, incluso te alejas de todo lo que quisiste ser y no fuiste. todo se confunde entre las sombras...
flash: un coche rojo cruza mi mirada, un gorro rojo, una paloma, una cometa.
flash: las muñecas de trapo con las que nunca llegue a jugar.
flash: él, él, siempre él. lejano. él. él. él...
flash: aun no asimilo que ya no estes. la luna tambien va a echarte de menos. pero no quiero retenerte. vuela, estes donde estes ahora, estaras mejor que aquí. sencillamente gracias, por hacer que el final fuese tan bello, y por dejar que te tocase la guitarra. aun escucho las notas en mi cabeza "fa re do re la do si fa sol re sol si.... la sol la re fa mi sol si do mi sol...."
flash: final. muerte. adiós.
flash: un niño indio saluda agitando su pequeña manita desde un tren que corre mas de lo que pueden volar mis pasos....no le alcanzo, se pierde, no....


adios, abuelo.

te quiero.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Aviones.

Desde el puente rojo cuelgan las piernas de dos mujeres que charlan, perdiéndose sus risas en la noche.
la velocidad de los coches surca la avanzada bajo ellas.
Todos siguen con su vida, el mundo continua con sus particularidades, con su prisa y su rutina.
Y los aviones aún circulan por el cielo, haciendo, inexplicablemente, que el puente rojo tiemble a su paso.
Las cosas ganan en importancia cuanto más se habla de ellas. Y los problemas son sencillamente unos de los 6.900 pensamientos que se nos pasan diariamente por la cabeza. El pianista y su batería acompañante nos dieron conversación para rato. y sin embargo aquí seguimos, hablando sobre unos zapatos nuevos... de charol, por supuesto. En nuestra burbuja de silencio.
Echo de menos aquel tiempo en el que me gustaba caminar sin paraguas, beber coca-cola y el futuro era sólo un supuesto.
Lo siento, me he pasado al café.
Les ruego acepten mis disculpas.

domingo, 1 de noviembre de 2009

3 musas.

Qué fácil es tratar de usted a los desconocidos.
Y me gustaría decir todo esto en francés. Pero la vida es así de caprichosa.





Mi querida Jaqueline,
te escribo ahora que no me quedan fuerzas. Ahora que la noche se ha llevado consigo las últimas luces que me mantenían con vida. Se que ya no queda mucho tiempo, lo presiento. Es ese aroma que describen tantos pero que no sabes como es realmente hasta que llega. Y cuando llega, lo reconoces, por supuesto, es inconfundible.
Ahora, en mis ultimas horas, me gustaria confesarte lo inconfesable, lo que nunca te dije, lo que siempre guardé para las largas conversaciones con la almohada.
Septiembre de 1970. No, quizás 1971....
Las cosas estaban jodidas para todos y tu te dedicabas a recoger rosas del jardín, porque siempre decías que los pétalos decoraban tu cuaderno de poesía. En realidad no escribías, todo era una apariencia. Querías ser la poetisa que no eras. Y pensaste que nadie lo sabía. Pero yo lo leí en tus ojos desde el primer momento. Era inevitable. Acabaste fumando, bebiendo alcohol barato y enseñando tu cuerpo cada viernes por la noche. Y yo lo sabía todo y fui lo suficientemente cobarde como para guardármelo....
No se si recibirás esta carta, o será como esas novelas a la deriva en botellas de cristal recorriendo paraísos desconocidos.
Sencillamente, te echo de menos. París no es lo mismo sin tí. Noviembre ha perdido su fantasía, y el arte de las pequeñas sonrisas de alelí quedó oculto en las tinieblas de otro tiempo.


Hasta siempre, mi pequeña musa.

domingo, 25 de octubre de 2009

Qué fácil ser elegante....


Te movías por la calle, con tus aires de elgancia de dandi de otro tiempo, le recitabas versos a la lluvia, y a las mujeres afroditas que algun dia te dedicaron una sonrisa. Robabas fotografías de los viejos escaparates, fumabas tabaco de liar que encontraste en el cajón de la mesilla, humedo, y aunque no pueda caducar, seguramente caducado. Hacías malavarismos en la cama, (al fin y al cabo, tu fuiste quien convirtió el sexo en un arte...). Mirabas siempre de espaldas, y analizabas la musica que nunca llegaste a escuchar. Siempre me pregunto como llegaste a parar a mi ventana....


"Cada día...que sale el sol salgo a verte."


Eres poesía.

jueves, 22 de octubre de 2009

"Un día quiero dejar el mundo entero..."

Las calles estaban mojadas, el día había amanecido frío. Los oches aún tenían restos de helada, de noche, de ayer.
El movimiento callejero se acrecentaba con las primeras luces del día.
Idas, venidas, rápido, lento, velocidad, ruido, mañana, actividad, tráfico.
Todo se concentraba en la mañana que comenzaba a nacer. La vida iba surgiendo.
Una familia se daba un beso de despedida, una mujer encendía un cigarrillo, en la calle de aquella esquina una pareja terminaba de hacer el amor. Todo estaba en marcha.
Pero, en medio de aquel caos, como un punto detenido en la nada, como un silencio, estaba él. Sentado en las esaleras de un portal solitario. Pensando que quizás no debería haberse bajado tan rápido del ritmo de aquel mundo que funcionaba al doble de velocidad.
La prisa se había apoderado de la gran ciudad.
Nadie había reparado en él.
Nadie....excepto yo, que, sentada en el alfeizar de la ventana, inspiraba el aroma del café recién hecho, que tanto sabía a lunes por la mañana, y me dejaba llevar, por la mirada de aquellos ojos marrones verdosos, que, como cada mañana, se habían quedado en su burbuja.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Semáforos de invierno.


Aún llovía a cántaros cuando dejé el paraguas seco sobre la mesa.
Siempre lo llevaba de acompañante y nunca llegué a utilzarlo.
Olía a tabaco, a alcohol y a recuerdo. Pero recuerdo que aquella casa en sí estaba impregnada de todo aquello.
El piano de cola estropeado por el tiempo había sido tapado completamente por fotografías pegadas, y, al lado de él, dejándose llevar por los sonidos de la tarde, bailaban dos bailarines.
El invierno llegó sin avisar, con la nueva moda de los paraguas rojos, con los tacones excesivamente altos de señora y los semáforos en ambar.
Descorché una botella. Al menos merecía la pena brindar, por el concierto de las 12.

Era lunes por la tarde.