domingo, 16 de junio de 2013

Disculpas

Y ella le ataba los cordones como pidiéndole disculpas.
Y él los ataba a ella, para mantenerla cerca...



miércoles, 24 de abril de 2013

Recuerdos

Los recuerdos son intocables.
Etéreos.
Nos sobrevuelan, nos recogen.
Nos amparan en la noche.
Y de pronto, desaparecen en el baile infinito de la memoria,
En el vaivén de palabras.

Un "si es no es" de realidad sin forma.
Un suspiro.
Un humo de cigarrillo a medio apagar.
Un beso.

Las maletas son siempre así,
son siempre recuerdos.
Hacer una maleta es, en sí, un hecho filosófico.
Es transportarnos a nosotros mismos en el espacio.
Proyección de pensamiento en futuro.

Y lo que siempre queda,
aunque sea para volver.

Desde aquí los veo.
Los recuerdos.
Todos juntos en hilera.
Hacia el cielo por la ventana.
Cual humo.
Intocables.
Etéreos.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Mi camino verde



“Hoy he vuelto a pasar
por aquel camino verde,
que por el valle se pierde
con mi triste soledad” 
(Carmelo Larrea)

Camino verde que te alejas,
que te llevas contigo todas las sombras,
en tu luz de adioses y melancolía.
En tu hojarasca de otoño,
en tu magia perdida

A veces en tu luz me pierdo,
caminando descalza,
adentrándome más en el sendero,
                                                                                                    [adentrándome.
                                                            Camino verde que te alejas,
que te llevas contigo todas las sombras,
                                                           [en tu luz

¿Qué me espera,
al final,
cuando en la noche,
perdida y sola
me encuentre a mí misma al otro lado?


Ya no sé dónde acaban mis pies y dónde comienza la sombra;
ya no sé si eres, si soy
o si en el mismo momento en el que decido atravesarte,
 tú y yo somos uno.
Ya no hay mujer en la noche,
Camino de hojarasca,
Verde de adioses y melancolía.
Ya no hay líneas que separen el ayer del hoy y del mañana.
El tiempo detenido aguarda.
¿Y la respuesta?
Nadie sabe, todos callan,

Y sólo en ese último instante
en el que mujer, verde y luz seamos uno
podré decir, por fin
que “Hoy he vuelto a pasar
por aquel camino verde,
que por el valle se pierde
con mi triste soledad”


lunes, 11 de marzo de 2013

Hacíanles ser hermosos

Los pétalos le acariciaban el rostro.
Se deslizaban, etéreos,
por las curvas y recodos
de la faz en sombras.

Arrastrábanse en la noche,
rojos.
Desvaneciánse al alba,
yermos.
Y al sol, con las primeras luces,
la livianidad y la esperanza
hacianles ser hermosos.

Los pétalos le acariciaban el rostro.
Se deslizaban, etéreos,
por las curvas y recodos
de la faz en sombras.

Se deslizaban, en cascada y silencio
por sus ojos,
su nariz,
sus labios...

lunes, 4 de febrero de 2013

Escritor "ideas globo rojo"

No puedo dejar de pensar que con el tiempo se matan las horas.

Encerrados en la burbuja de cristal, los cuentos, las historias, gritan en silencio para que la mano del destino los libere de sus ataduras y los deje salir. Reproducirse.

Buscando la mejor idea el escritor se postra ante la mesa. Es una imagen casi cómica. Él, caballero de traje y pajarita, abriendo y cerrando los brazos, cual pez que boquea, en torno a ese globo rojo que se escurre, se retuerce y se escapa finalmente por la ventana.Y su chaqueta ondea, viéndolo alejarse.
En el periódico vespertino verá las noticias que mencionan su fracaso.
"Escritor en un tiempo laureado yace ahora en la tumba del desengaño"
Cómo explicarles a todos esos críticos que los cuentos, las historias, están ahí, encerrados en la burbuja de cristal. Cómo explicarles que la llave, la llave-clave que abría esa puerta quedó encerrada, a su vez, en un globo rojo que viajando y viajando, entró por la ventana verde de aquella casa vieja en la Toscana, y acabó olvidado entre los pliegues de las sábanas de franela de la cama con dosel del segundo piso.
Y él que no lo sabe.
¿Y ahora qué?
¿Es la inspiración fruto del trabajo, o el trabajo consecuencia de una gran inspiración?


Desde luego, al escritor de las ideas color globo rojo se le fue la inspiración por la ventana.

sábado, 5 de enero de 2013

En aquel recodo la calma

El sonido de tus pasos, en la plaza, lo amortiguaban los edificios colindantes. Las risas llegaban desde el otro lado del muro, y desde el alféizar de una ventana alguien nos miraba. La ciudad bullía de vida , pero en aquel recodo la calma...
En aquel recodo....
la calma.
Y nadie supo si las luces se apagaron o no por una avería. Pero se extendía ante tus ojos un mundo de posibilidades.
Cuando contemplo la fotografía de esa plaza, y esa gente, y nosotros, sin aparecer en ella pero ahi un poco también, como a punto de traspasarla y aparecer corriendo detenidos en el instante, no puedo evitar preguntarme....
Y en aquel recodo la calma.
....quién separa, ese preciso momento en el que observador y fotografía dejan de ser dos realidades diferentes y se vuelven el mismo paisaje? son el mismo presente, ya no hay pasado y futuro observador, sino presente y presente detenido. Y el observador es fotógrafo del tiempo, y el pasado presente reflejado. Y una vez dentro, en el recuerdo, quién sabe, ya no hay tiempo....
Casi puedo oirlos, solo con mirarla.
Solo con mirarla ya estoy allí,
en aquel recodo.... 
Casi puedo oirlos, solo con mirarla.
El sonido de tus pasos....
la calma.


miércoles, 2 de enero de 2013

No te preocupes, pequeña.




- ¿Qué te pasa pequeña?

La niña, sentada en una roca cerca del agua se dedicaba a tirar cántaros al rio, haciendo que rebotasen 1, 2, 3 veces. Se removía un moco en su abriguito blanco cada vez que no lo conseguía, y tras ello, el impulso que tomaba para lanzar el siguiente le hacía dar un pequeño bote en la roca, haciendo peligrar su estabilidad.
- Me duele la cabeza - silencio.- Son las ideas.
- ¿las ideas?
- Si. hay muchas. No caben.
El hombre, que fumaba pipa mientras la observaba emitió una ligera carcajada.
- ¿Hay aforo limitado, o qué?
La niña le miró sin comprender. Sus ojitos grandes se abrieron mucho, haciendo que brillasen como dos luceros. El hombre se sentó a su lado y le acarició el pelo con dulzura. Las manitas de la pequeña se agarraron a las suyas, pidiéndole quizás, algo de auxilio para las ideas.
- No te preocupes, pequeña. Pronto llegará la primavera y te podré regalar un vestido largo de amapolas...