miércoles, 30 de julio de 2014

Hoy es azul, alienado azul

Hoy es azul
y en cartel grande puede leerse
"el azul de medio día o como la electrónica nos abdujo a todos
en un universo paralelo premeditado
de melodías alienantes,
futuros planificados,
conversaciones inconclusas,
e ilusiones objetivas en infinitivo (comer, beber, joder)".

Hoy es azul
también azul de esa Barcelona azul ahora tan lejana
azul, de ese sentir azul casa de verano
azul, de ese azul "amor azul-recuerdo azul-universo azul"
desinflado como una ola enferma
de presentes tecnológicos.

Hoy es azul
pero incluso podría ser verde, o mi reiterado rojo.
Y quizá por ello, el aire se vuelve gris y se desintegra poco a poco
para convertirse en digitalidad flotante, en digitalidad palpable.

Hoy es azul
de ese "azul sociológico-azul informático-alienado azul"
de religiosidad cibernética
y prosperidad enmascarada en trastiendas publicitarias.

Es entonces, y es aquí, en la actual sociedad tecnológica,
cuando el deseo analógico,
se vuelve tan anacrónico
como escribir estas notas con estilográfica
sobre papel pentagramado.


Hoy es azul,
y mañana quizá también lo sea.

Hoy es azul,
y todos mis azules caben aquí.


Y en cartel grande puede leerse
"buenas noches"




la firma, en el reverso, está borrosa





...

Amaia Miranda




domingo, 20 de julio de 2014

Ce soir, y no se tu nombre

Esta tarde ya es de noche;
y el blanco y negro inunda las calles de novela negra,
y el blanco y negro inunda las calles.

Esta tarde ya es de noche
y en los callados
encuentro el desconocimiento de los días.

Esta tarde ya es de noche;
tiembla la tierra,
todo es silencio,
faltan palabras.

Esta tarde ya es de noche.

Es noche en París,
y no se quién eres.

Es noche en París,
y no se tu nombre.






y no se tu nombre.





Esta tarde ya es de noche;
y el blanco y negro inunda las calles de novela negra,

y el blanco y negro

inunda...



...


Amaia Miranda

domingo, 22 de junio de 2014

Cambio de plano

Tan sólo déjalos ir
sólo ir
con el viento
ondulando rápido
cambio de plano y continuación
de un corto inusitado
tan sólo
el pañuelo
ondulando rápido
cambio de plano
tu sonrisa
historia inconclusa
yo
labios rojos
y
cambio de plano
tan sólo déjalos ir
allí
arriba
hoy
tan sólo
cambio de plano
paseo nocturno
y ventana abierta
y resquicio de vida ajena
y
cambio de plano
tan sólo déjalos ir
a ellos
ellos
los
cambio de plano
ondulando rápido
pañuelo rojo
labios rojos
y tu sonrisa
yo
tan sólo déjalos ir
y

cambio de plano


.

Amaia Miranda

viernes, 6 de junio de 2014

Culpa

Todos vivimos con esa culpa,
redimida o entera,
de los deseos más oscuros
que ensombrecen el alma.


Culpa "sombra-social-y-colectiva"
de una moral caduca y desteñida
que aún hoy,
desde el horizonte del "no-olvido",
cala en lo más profundo de los huesos,

despedazando lo inexistente a golpe de existencia queda,

desmembrando la nada en ríos de sangre futurista.




Y la oyes,

          [tu-tum



la culpa,

             [tu-tum




redimida,

            [tu-tum


















queda.



_____________ __

















Y la pregunta es entonces inevitable.







.

Amaia Miranda







lunes, 19 de mayo de 2014

Silencio

Ese ser, también, como ser acto de silencio.
Ese ser, también, acto de silencio.
Ser silencio y ser la nada que ahonda en la profundidad del acto de ser, en sí mismo.

Y la levedad,
la levedad del ser,
es a veces comparable a la levedad de los océanos,
tan dramática como la propia vida.

Tan dramática como el silencio violento de las olas chocando contra la piedra.

De las olas,

de la piedra,

de la piedra diluida en silencio...



Del silencio violento, sonido abrupto, de serse, al fin,


silencio.




.

Amaia Miranda

miércoles, 14 de mayo de 2014

Última página

Sospecho que la grandiosidad de la última página de un cuaderno antes de terminarlo me bloquea e inspira por igual...




Supone el encontrar,
en ese estúpido recordarse,
un algo inspirador
que comprima
en sí mismo
la esencia entera
del ahora



.



Amaia Miranda




martes, 13 de mayo de 2014

Tan sólo un mirar

Es a veces un mirar,
un descubrirse.
Un conocer, que todo aquello que fue puede volverse de pronto para mostrarte la identidad de lo incoloro.
Y puede gritar,
así,
insertado en el monólogo interior de un lunes por la tarde,
que las golondrinas ya han llegado desde África.

Y fíjate.

Es a veces un mirar,
un descubrirse.
Yo no era aquella que se representaba en el subconsciente de los escaparates,
de un color violáceo como las nubes.
Y sin embargo son ahora los espejos retrovisores del escarabajo aparcado en la esquina los que devuelven el brillo de todo un pasado glorioso.
Quién te lo diría, a ti. A ti precisamente.
A ti vestido largo de amapolas, a ti ensoñación y encuentro.

Es a veces un mirar,
un descubrirse.
Para asimilar, con gusto, que todo sigue allí.

Allí donde lo dejaste la última vez...

Tan sólo un mirar,
un descubrirse.


.



Amaia Miranda