sábado, 14 de marzo de 2015

como me miran las gotas

yo sentada
y la lluvia en la ventana
no dejo de mirar como me miran las gotas
porque estando ellas allí
y yo aquí
comprendo los universos que nos separan


miércoles, 11 de marzo de 2015

en qué sueñan las...

"Abrir los ojos y ver la noche.

Es siempre esa sensación.

Abrir los ojos y ver la noche extendiéndose ante mi, profunda noche en forma de campo yermo en colores malva desde la ventana, profunda noche en forma de mujer sinuosa, profunda noche en forma de hombre herido en su intento último de esquivar las horas.

Abrir los ojos y ver la noche. Abrirlos y pensar, con pánico y por un instante, que ya no ves, que ya sólo queda negrura; después acostumbrarse a las sombras, palpar la vida, respirar; después moverlo todo, abrir los ojos, abrirlos, alejar la muerte, esquivar las sombras, coger el vaso de la mesa, de la mesa el vaso, del vaso la mesa, abrir la noche, cerrar la sombra, beber el agua, anclar el cuerpo, sobre el agua palpitar. Escuchar, escuchar la noche yermo malva; escuchar la noche mujer sinuosa; todas contando historias diferentes, todas siendo la misma historia.

Abrir los ojos y ver la noche, sentir el calor, sentir el miedo y no saber cuál es del todo la diferencia. Coger el vaso, de la mesa, de la mesa el vaso, del vaso la mesa, respirar, respirar la noche, aguar los ojos, sentir la vida masturbándose en las entrañas.

Abrir los ojos y escuchar por ellos, escuchar siempre hay algo que escuchar. Escuchar los hombres y sentir las sombras, el calor y el miedo. Beber la herida, vivir la sombra y alargar el brazo, revolverse y agua, y mesa, y noche. Y sentir en una misma cama al hombre sinuoso y a la mujer caída.


Y después dormir, y abrir los ojos.
No ver ni mujer, ni campo, ni hombre herida.


La cama, sin deshacer, vacía.

Yo, sin deshacer, de día. "



En qué sueñan las camas cuando nadie duerme en ellas

domingo, 22 de febrero de 2015

Atardecer sureño




Y sentir, el roce de las hojas en los hombros

el roce de las hojas en los hombros

el roce de las horas en los hombros

el roce de las horas en los hombres

el goce de las horas en los hombres



y recordar veranos y calores
subiendo como una cosquilla dulce por la espalda ese recuerdo

los ojos cerrados
el viento fuerte
                                     [universo desatado

y todo verde

abrir los ojos y todo verde,

abrir los ojos y todo verde.


Los olores son impalpables ahora,
los sabores quedan ocultos tras el paladar pasivo;

las balas, los aullidos y las diosas
son ecos que me buscan
innombrables


Y yo,
y yo vuelta de espaldas
con las espigas amarillas tatuadas en cada lunar de cada recodo de cada animal que habita en mi pecho,
extiendo los brazos y me dejo ir
gritando el goce de las horas en los hombres
sintiendo el roce de las hojas en los hombros.







Parece por un momento que la eternidad exista

y tenga forma de atardecer sureño


.



(para escucharlo: aquí)

lunes, 2 de febrero de 2015

Es fácil -mirando las noticias-

Es fácil sentir un golpe
-mirando las noticias-
un golpe en el estómago que te desintegre
haciéndote querer vomitar artículos
verbos
preposiciones
-sustantivos no-
y después recomponerse
como un big crunch de lo cotidiano;

es fácil
-mirando las noticias-
hundirse en subrealidades,
viajando en el barco de papel
que quedó flotando en la bañera de la infancia,
y tocar el fondo más espumoso y añil
de la pica marmolada
-así, quedando sólo los ojos y los sustantivos en la superficie-
;


es fácil;


es fácil el horror brutal
físico
visceral
que me produce el reflejo
de la mujer poliédrica
-mirando las noticias-
en el golpe y en el agua
en el añil y en la infancia
-en el vómito histriónico sobre la pica marmolada-
sustantivo acuoso
flotador querer,

golpe
horror-guirnalda.



es fácil quedarse así
pensando en lo fácil que es
pensar que todo es fácil
y que el análisis termine


.




viernes, 9 de enero de 2015

Ni mares, ni pájaros, ni fuertes indestructibles

A veces,
me quedo desnuda en los cantos;
las alondras rien
y una voz resuena desde lejos.

A veces
me golpea el presente
como ola devastadora
y no queda risa ni voz
pero el desnudo persiste.

A veces
me deshago en pequeñeces
y el derretirse es deporte de riesgo.

No quedan, en ningún caso,
ni mares
ni pájaros
ni fuertes indestructibles.


Otras veces, sencillamente desaparezco.

Es llegar el viernes y cogerle el gusto.

jueves, 8 de enero de 2015

adivina

Cuanto más te conozca, menos te diré.
Si te acercas mucho me iré alejando, como se aleja un gato.
Y me esconderé, en las paredes y los templos,
como se esconde el sonido en el nombre del silencio.

viernes, 2 de enero de 2015

La declaración

La imagen es un farolillo rojo sobre el agua.

Rojo sobre el agua.

La imagen con la que sueño cada vez.

Me despierto y todo es sangre
y no puedo borrar la quietud poética
del rojo sobre el agua
de la luz expandiéndose en hexágonos declamatorios.

Del rojo sobre el agua.

La imagen es siempre la misma
y se repite, en verde, rojo y naranja
como un flash que no puedo apartar de la memoria consciente de la retina
(parece contener en sí misma la respiración del universo,
tan violenta y tan en calma).

La imagen con la que sueño cada vez.

Adquiere movimiento, y yo, desde mi perspectiva, giro sobre mis pies a velocidad vertiginosa,
como si la contemplase desde un tren móvil en manos de la incertidumbre.
Pero al final llega una última sacudida
y todo se detiene:

el farolillo se apaga
y la sangre se derrama roja sobre el agua.



El grito se escucha, a lo lejos, y yo me despierto, aquí, en la celda.