Desfilan en hilera todas las sombras
enajenan el instante
deslucen lo evidente y después
después de su paso
después, el instante se alumbra:
era evidente ya desde antes pero por un momento
parecía que el infinito pudiese acostarse en mi cama
y llenarla del perfume al que huele el infinito;
Ahora ya no
el tiempo es pasado
y tiende la alfombra roja desde la subconsciencia
hacia la comprensión
trayendo la calma
trayéndome en calma.
Me miro al espejo y veo cómo el efecto desdoblado del celofán
tiembla un instante y se funde;
desde el otro lado alguien mira también
me es familiar, pero no puedo observar sus rasgos lo suficiente
como para describirlos aquí en detalle.
Han pasado las sombras ya,
le han borrado de la imagen.
Entiendo después, al alumbrarse, lo evidente.
Se dibuja la sonrisa oculta, me desnuda de a poco,
me invita a bailar sobre la alfombra,
roja de consciencia.
Sigue mirándome desde el otro lado, mis ojos cerrados son coraza.
Ya no importa más. Sombra o mirada.
Pasan, y después,
sólo queda disfrutar.
viernes, 19 de febrero de 2016
domingo, 13 de diciembre de 2015
más bien tiene cara de caballo
Es viejo y no es amor
más bien tiene cara de caballo
todos le gritan
"¡eh, tú! ¡el del sombrero!"
pero él sigue caminando recogiendo sus luces a modo de canon-jack.
Al final del día,
de las escaleras -todo es lo mismo-
descubre que su sombra puede
plegarse de forma equidistante
y eso le hace sonreír;
quizá lo único distinto
es que ya no puede escuchar el ulular del viento
sin pensar qué notas están sonando:
de ahí el sombrero,
para escuchar el mundo un poco más opaco.
Eso, también es huir.
más bien tiene cara de caballo
todos le gritan
"¡eh, tú! ¡el del sombrero!"
pero él sigue caminando recogiendo sus luces a modo de canon-jack.
Al final del día,
de las escaleras -todo es lo mismo-
descubre que su sombra puede
plegarse de forma equidistante
y eso le hace sonreír;
quizá lo único distinto
es que ya no puede escuchar el ulular del viento
sin pensar qué notas están sonando:
de ahí el sombrero,
para escuchar el mundo un poco más opaco.
Eso, también es huir.
martes, 1 de diciembre de 2015
luz de agua
Luz de agua, eres como luz de agua: mirarte es atravesar con los dedos la crisálida de un océano que encierra a un niño con un dólar y a mí, hablándonos bajo el agua.
Hace frío aquí, y todo es de un azul tan intenso que se me hiela la sangre; me vuelvo pálida, mi rostro, mis manos, las puntas de los dedos moradas. Pero es tan inmenso. Todo lo que me rodea es tan inmenso y sólo estamos el niño y yo, en la piscina del mundo.
Allí dónde ya no alcanza la vista se esconde el negro, los peces y las plantas quizá estén detrás, pero yo hace mucho tiempo ya que no veo a nadie por aquí.
El niño ha soltado el dólar y ahora flota entre nosotros como un fantasma que predice, o que quizá nos recuerda cómo acabamos aquí.
Se acerca un barco, el niño también se acerca. Le abrazo para darle calor, para darme calor, y levanto los dedos para rozar la crisálida. El barco nos deja sin luz y hace un ruido tan grande que se confunde con silencio.
Ya hace horas que se, que no late el niño que abrazo. Ya hace horas que se, que el negro es tan negro, que se confunde con luz de agua. Y mientras me arañan los gritos la conciencia,
te miro atravesando el tiempo y se rompe la crisálida.
Hace frío aquí, y todo es de un azul tan intenso que se me hiela la sangre; me vuelvo pálida, mi rostro, mis manos, las puntas de los dedos moradas. Pero es tan inmenso. Todo lo que me rodea es tan inmenso y sólo estamos el niño y yo, en la piscina del mundo.
Allí dónde ya no alcanza la vista se esconde el negro, los peces y las plantas quizá estén detrás, pero yo hace mucho tiempo ya que no veo a nadie por aquí.
El niño ha soltado el dólar y ahora flota entre nosotros como un fantasma que predice, o que quizá nos recuerda cómo acabamos aquí.
Se acerca un barco, el niño también se acerca. Le abrazo para darle calor, para darme calor, y levanto los dedos para rozar la crisálida. El barco nos deja sin luz y hace un ruido tan grande que se confunde con silencio.
Ya hace horas que se, que no late el niño que abrazo. Ya hace horas que se, que el negro es tan negro, que se confunde con luz de agua. Y mientras me arañan los gritos la conciencia,
te miro atravesando el tiempo y se rompe la crisálida.
Rothko, Green Over Blue, 1956
jueves, 29 de octubre de 2015
de sal y de piel
Qué difícil es saber
cuando el mar juega con mis manos
si son baile las olas, de sal y de piel
o sencillamente es moverse y agua
.
viernes, 16 de octubre de 2015
La tierra se deshace
La tierra se deshace
entre las manos que la sujetan;
los campos, los ríos
[tus labios
todo estuvo ahí
.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Se abren las historias (Afsana)
Se abren las historias
desde ese leve palpiltar de la consciencia
son, como el nacer de la tierra hacia la tierra
sobrescribiendo miserias
en forma de color victoria.
Se abren las historias y salen al mundo
desde el útero madre de todas ellas
hacia las mentes que las piensan en silencio.
Se abren las historias en abanico
antes de ser escritas si quiera
se abren para serse a si mismas
en el camino hacia el anhelo
de una memoria que las recuerde
de una memoria que las haga vivas
en la muerte viva de lo inanimado
en la viva muerte de la tinta negra
en mano ajena y papel pautado.
Se abren las historias
y ya duelen desde antes
de ser verso contra verso
de ser aire engalanado de los sonidos que las conforman.
Se abren las historias
y desgarran, sin quererlo
a los oyentes que las oyen
sin haberlas escuchado.
Se abren las historias
para sobrevivir en su ciclo efímero
al tiempo en el que las mentes y nombres que las piensan, las oyen y recuerdan,
sucumben sin poder evitarlo.
desde ese leve palpiltar de la consciencia
son, como el nacer de la tierra hacia la tierra
sobrescribiendo miserias
en forma de color victoria.
Se abren las historias y salen al mundo
desde el útero madre de todas ellas
hacia las mentes que las piensan en silencio.
Se abren las historias en abanico
antes de ser escritas si quiera
se abren para serse a si mismas
en el camino hacia el anhelo
de una memoria que las recuerde
de una memoria que las haga vivas
en la muerte viva de lo inanimado
en la viva muerte de la tinta negra
en mano ajena y papel pautado.
Se abren las historias
y ya duelen desde antes
de ser verso contra verso
de ser aire engalanado de los sonidos que las conforman.
Se abren las historias
y desgarran, sin quererlo
a los oyentes que las oyen
sin haberlas escuchado.
Se abren las historias
para sobrevivir en su ciclo efímero
al tiempo en el que las mentes y nombres que las piensan, las oyen y recuerdan,
sucumben sin poder evitarlo.
Suena: Afsana, Pau Figueres
Para escuchar el poema recitado aquí
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