sábado, 21 de enero de 2017

Tierra



He mirado esta tierra y ya no es mía
se había mantenido latente
en un recodo cerca del corazón como el apéndice
sin función y tan solo con un nombre que no describe
la razón por la que se sitúa, ahí al ladito
tan vacío siempre y dispuesto a llenarse de mares,
de manos que señalan los mares y
de ojos que miran las marcas que recorren
los campos y los dedos de otras manos que se posan silenciosas
en unos labios que ya no besan porque ahora
se mantienen cerrados aguardando el cambio que es ya inevitable.

He mirado esta tierra y ya no es mía
si tan solo lo hubiese sido alguna vez
quizá también lo sería ahora
si tan solo yo hubiese sabido ser en ella
tal vez nos habríamos encontrado, al final
reconociéndonos como hermanas
que han convivido durante largo tiempo y se separan
ahora,
porque pasa la vida y las lleva a nuevas ellas.

Pero he mirado esta tierra y ya no es mía,
porque tal vez nunca lo fue.









dedicado a,





viernes, 23 de septiembre de 2016

Arena

Qué somos
cuando no queda más que viento rozando en la cara
viento, rozando en la cara.

Trepa el dolor por las paredes y el contorno de las entrañas se tinta de azul
quedan, en mis dedos tus dedos, en mis labios tus labios,
en mi vientre tu pecho, en mi pecho tu espalda
en mi espalda la nada,
y el silencio
aparece de pronto
para llenar de blanco el recuerdo del recuerdo de ser,
una misma cosa:
polvo;
una misma cosa:
nada.

Y después el viento
trayéndome el reflejo de tu reflejo en mi mirada:
polvo;
y después la nada.

Tan sólo el eco que produce el chocar
de la arena contra la arena
del silencio contra la cara.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Nadando al sol

Estoy sentada en el suelo y las paredes reflejan las olas
hay tantos pasados que se entremezclan
haciéndome sentir agradecida
que la vida a veces se me olvida
y me quedo en las paredes
nadando al sol


.


lunes, 5 de septiembre de 2016

es septiembre

Es septiembre y parece verano pero ya no.
Barcelona es otra siempre que vuelvo,
respira nueva en el relevo entre los turistas idos y los turistas de vuelta
lista para volver a estallar un año más, frenética;
para volverme a estallar un año más.

Pero aún
aún hay tiempo para disfrutar de la luz
que deja el sol sobre las azoteas semidesnudas
porque quizá no queden más
no haya ningún aún
y aún, esa es una verdad que me libera.

Quedan atrás el mar, la locura de agosto,
los trenes, las noches, los mosquitos, otras ciudades
los dialectos políticos en futuro imperfecto.

Esta es una ciudad que me enamora en boomerang.
No hay forma de alejarla ya de mí. Siempre vuelve.

El final del verano me calma.

Onírica, la realidad se ensancha:
es septiembre y toca caminar
ya sin la cesta llena de migas
hacia lo desconocido.

lunes, 4 de julio de 2016

El hogar (On the road)

El hogar es aquello que nos define
no es un lugar,
ni si quiera un tiempo
tan solo un espacio en la memoria
en el que somos
lo que tal vez nunca fuimos.

El hogar viaja dentro,
siempre dentro,
y con él
una actitud hacia la vida.

sábado, 4 de junio de 2016

Árboles transparentes

Me tocan árboles transparentes:
en las aceras, llenas de coches,
imagino la tierra como era antes de ser
todo esto que me rodea.

Aún, cuando deslizo los dedos por las paredes de ladrillo
enganchándome en cada rugosidad del plano,
intentando escuchar el momento en el que la fricción de la carne contra la piedra genera el primer "fris-fris",
no puedo dejar de pensar que todo lo que ven mis ojos
nace de las manos y de las mentes de los hombres que han podido ver con sus ojos,
con los ojos de sus padres
y los ojos de los padres de sus padres
todo aquello que yo ya no puedo ver
si no cierro antes los míos.

Me tocan, los árboles transparentes
como si fuese la memoria de esos hombres
llamando a las puertas de mi memoria.

Repiten, como un mantra:
la palabra artificial es artificial en sí misma.







martes, 31 de mayo de 2016

Bestia humana

Cuando pienso que hoy es martes
hay un movimiento sísmico
que transporta mi humanidad
a una cinta móvil de cadáveres en masa
atravesados por quehaceres parpadeantes.

Cuando pienso que hoy es,
hay un cambio de plano imperceptible;
la humanidad se apaga:
se despierta la bestia
menos bestia que la parte humana.

En el cambio, chocan ambos por un segundo:
se miran a los ojos sabiendo
que su coexistencia efímera sólo es posible durante el segundo que comprende el cambio de rol.
Aúllan, en grito animal, en lágrima humana, al reconocerse.
Y al volver, ya no queda pensamiento.

Ya no se el significado de una entidad matizada por su denominación de martes:
la vida se extiende como un horizonte desfronterizado de tiempo, desfronterizado de razas,
donde los deberes se transforman en quereres
el humano duerme
y la bestia, baila.